¿Cómo puede ser que Internet todavía no sea un negocio? ¿Cómo puede ser que no hayamos sido más rápidos? A muchos esta idea les obsesiona. La mirada la tienen llena de símbolos de dolar y ven internet como una fuente de dinero cantante y sonante. Buscan formas de apropiarse de un medio en plena expansión y con miles de posibilidades. Y es que según se haga, el uso de internet puede ser o lo uno o lo otro.
Lo uno puede contemplarse como el internet que conocemos y que poco a poco nos están quitando. Un medio libre donde todo el mundo puede participar. Una fuente de información infinita y sin restricciones de interactuación. Y la otro va encaminado a ser “la otra televisión”. Es decir, un espacio donde solo podrán intervenir las grandes industrias.
“La industria coge formación, información y entretenimiento y se lo da a la ciudadanía”. Es el embudo que describió Pau Llop, director de la página de periodismo ciudadano Bottup, en una charla con los alumnos de periodismo de la UMH. Un embudo que ahora pertenece a más y más gente. “En la era de Intenet las cosas ya no son tan fáciles para estas industrias” explicaba Llop. La presencia de los blogs, los medios comunitarios e independientes, las redes sociales consiguen que la red sea un fuerte inespugnable de contenido gratuito. el periodista apeló fuertemente a la neutralidad de la red, es decir, no privilegiar el acceso a ningún contenido por encima de otro. “Internet ofrece as mismas oportunidades para dar a conocer nuestro trabajo” señaló Pau Llop.
Sin embargo la neutralidad de la red está ahora en peligro. Internet nació libre y ya nos hemos acostumbrado a que así sea. Es por eso que muchos internautas, usuarios y, en general, devoradores de páginas web han decidido parar el fenómeno de la industralización de Internet.
Por un lado luchan contra las industrias de la comunicación. No quieren perder esa independencia de la red que hace que no solo queden los medios de siempre si no que haya multitud de información y de distintos medios, ya sean grandes o pequeños. Las industrias, por su lado, lo ven como un negocio desaprovechado ya que su competencia va desde un periódico de renombre internacional hasta el blog de un estudiante de bachiller. Sería todo más fácil y beneficioso si no hubiera esa clase de competencia. Todo para ellos. Después encontramos que estas industrias del periodismo buscan alternativas de negocio en un mundo (la web) donde todo se puede conseguir sin pagar. Gurus y expertos proponen vías distintas para financiar al periodismo sin tener que matar a la neutralidad de la web. Modelos de negocio que conviertan el trabajo del periodista en rentable. Una de esas salidas es el “crowdfunding“, consiste en hacerte socio del medio con una cuota y hacer donativos para la supervivencia de éste.
El otro lado es la cara de la cultura en internet. Los movimientos contra la privatización de la cultura en la red son cada vez más visibles. Desde “la lista de sinde” (una alegoria a la ley de economía sostenible que ha llevado a cabo la ministra de cultura Ángeles González-Sinde) o la web contra la SGAE, EXGAE y el famoso todos contra el canon. Nadie quiere perder Internet. Las redes sociales se están movilizando, como en Facebook e incluso periodistas y profesionales se suman a la iniciativa firmando un manifiesto “En defensa de los derechos fundamentales de Internet“. Manifiesto al que el director de Bottup se ha sumado, según contó en la charla.
El derecho a compartir y a crecer culturalmente sin escollos económicos de por medio es el sentido de la era de internet. La riqueza de navegar por la red y conocer música, películas, contenidos e información sin barreras, es incalculable. Ahora mismo cualquier persona puede aprender e informarse si dispone de Internet. Todo es de todos, o por lo menos que dejen en paz a la cultura.
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